Simplemente yo 

Te tenía abandonado. Hacía varias semanas que quería sentarme delante del ordenador y contarte lo que sentía. Pero unas veces por falta de tiempo, otras por falta de compromiso, me terminaba rindiendo y dejaba pasar la ocasión. Pero hoy no. Hoy he decidido continuar hablándote de mí. De lo que siento. De ese cosquilleo que invade mi estómago cada vez que tengo algo que contarte. Me apetecía teclear mis pensamientos como hacía antes. Escribir desahoga, te da valor. Al menos a mí, que sigo siendo una tonta introvertida y me cuesta expresarme.Francisco de Paula Fernández (Blue Jeans) Tengo un secreto_ el diario de Meri 
¿Por qué escribo todo esto? Hacía tiempo que no escribía, no sé si la escritura es mi vía de escape o qué, solo se que cuando escribo me siento libre, liberada; con las palabras se abre ante mí un gran abanico de posibilidades. Con un teclado y con las palabras puedo ser lo que quiero. Puedo ser descarada, lanzada, dulce, tímida, borde, simpática, cursi, incendiaria… Puedo ser lo que a mí me da la gana, pero hoy… Hoy quiero ser solo yo, una chica que ya no sabe qué hacer, alguien a quien le vuelven a esperar meses en los que estará sola con el mundo. 
Una cosa es sentir que estás sola, otra muy distinta es sentir que te sientes rechazada. 

 Eso me pasa a mí, me ha pasado durante el primer año de carrera y veo que me va a pasar en el segundo año también. Estoy sentada en la biblioteca sola, la estancia está vacía, ¿Metáfora de cómo me siento? No lo sé, quizá sí, quizá no… 

 Me juro a mí misma que no es nada, que no tiene que afectarme, que no puede afectarme, pero ay veces en las que simplemente no puedo, en las que ni si quiera las más intensas palabras de ánimo hacen mella en mí. Hoy, esta mañana en la que comienzo de nuevo un nuevo curso lejos de mi casa, lejos de mis amigos y de las personas más importantes para mí, solo quiero desaparecer, hacerme pequeñita y que nadie me vea, dejar de sentirme juzgada por lo que hago o dejo de hacer. 

 Duele que sin motivo aparente, alguien te conteste con un tono de voz que quiere decir que no le vuelvas a hablar nunca, que siente hacia ti un odio acérrimo… Duele sentir que la gente te contesta por contestar, que por mucho que lo intentes no vas a lograr acercarte a nadie nunca. 

 Tienes que acercarte tú. Tienen miedo… En primaria esas excusas podrían pasar, pero ¿Ahora? No, ahora no. La gente es suficientemente mayorcita como para saber cuando hacen daño a una persona, cuando ésta se cansa del tira y afloja al que se ve sometida. Lo siento, pero me rindo, no puedo más, no voy a intentarlo más; paso de imponer mi molesta presencia a gente que no la desea. 
 ¿Podría ser culpa mía? Soy tímida, introvertida y callada, no hablo, no me gusta estar rodeada de gente, soy tranquila, ¿Es qué no lo entienden quienes me rodean? ¿Tan difícil de comprender es?

 Hay veces en las que me culpo, en las que siento que todo es por mi causa… ¿Y si hablara más? ¿Y si me relacionara más? Y sí… Todo son y sis que no sé contestar, todo son incógnitas sin respuestas, enigmas para mí sin solución, imposibles de resolver.
Escribo esto solo porque lo necesito, solo para desahogarme, porque si… Que me me lea quien quiera leerme. Si has decidido pasarte y mirar estas líneas… ya me conoces un poco más. 

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